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viernes, 23 de mayo de 2008

EUGENIO GINER: EL POETA DEL TERROR GRÁFICO

Eugenio Giner, (1924-1994), Natural de Vinaroz (Castellón), artista creador de ambientes lúgubres y siniestros imprimía en cada una de sus viñetas un estilo y elegancia inigualables. No en vano entre quienes tenemos la suerte de haber contemplado su obra, es conocido como el “poeta del terror gráfico”.

Inició su andadura en Bruguera en 1943, con la publicación de una serie de cuadernos llamados “Aventuras y viajes”. En 1947, es cuando recibe el encargo de plasmar en viñetas gráficas, las aventuras del “Inspector Dan” bajo guión de Rafael González Martínez al inicio y de Francisco González Ledesma y Víctor Mora, posteriormente. Estas aventuras ocupaban una de las primeras páginas interiores de la publicación “Pulgarcito”.

Pronto, el héroe de papel, alcanzó la fama y notoriedad suficiente como para que Bruguera iniciara paralelamente a las publicaciones de sus aventuras en Pulgarcito, la edición de una serie de cuadernos – Serie Dan – de aparición semanal, que en un principio fueron dibujados por Giner, pero más adelante, se fue alternando con otros dibujantes como Macabich, Hidalgo, Vivas, etc.

Mas tarde, Eugenio Giner tuvo ocasión de realizar su aventura particular al trasladarse a Londres, seguramente debido a que hasta aquella ciudad había llegado su obra, fundamentalmente desarrollada en los ambientes más sórdidos londinenses de los años 40. En la capital británica trabajó para la editorial Amalgamated Press.

Después regresó nuevamente a Barcelona, donde volvió a colaborar con Bruguera, que años más tarde dejaría para dedicarse a la construcción. Una enfermedad, le ocasionó una parálisis parcial, lo que le hizo volver al mundo del cómic, hasta que falleció en 1994.

Con la desaparición de Giner, se fue un mago del lápiz, el creador de los ambientes más sórdidos y tenebrosos que había tenido la historieta gráfica española, hasta la llegada de las más recientes publicaciones de terror. Pero éstas últimas plasmadas en viñetas de mayor tamaño, nunca llegaron a alcanzar el embrujo que imprimió Giner en aquellos pequeños recuadros de las primeras aventuras del Inspector Dan.


Lo que es una verdadera lástima, es la calidad de la impresión de los ejemplares de aquellos años. Las posteriores reediciones no pudieron mejorarla. No obstante, en estas viñetas -muy ampliadas- puede observarse la maestría de Giner en la creación de ambientes.
(Próximo episodio: El Inspector Dan en "El Museo siniestro")