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lunes, 6 de octubre de 2008

SATAN VUELVE A LA TIERRA (2)

La trama de esta historia, se inicia con una serie de extrañas desapariciones que sume a Londres, en un estado de agustia y de pánico. A ésto, se le añade la aparición de un extraño individuo que confiesa que después de haber muerto, ha conseguido escapar del infierno. El inspector Dan reconoce unas extrañas señales que lleva el individuo en la espalda, sobre el cual, además los médicos de Scotland Yard reconocen que no está perturbado.

Esos acontecimientos así como una extraña llamada telefónica, llevan a Dan y Stella al centro neurálgico donde se desarrolla esta misteriosa serie: las catacumbas de Orly, lugar lúgubre y siniestro en el que atraviesan por diversas situaciones críticas provocadas por un personaje peculiar a la par que temible: al parecer se trata del mismo demonio, Satán en carne y hueso seguido por un fantasmagórico séquito de individuos encapuchados. No obstante, las sospechas de Dan, empiezan a recaer sobre el Doctor Brandon, un personaje misterioso que parece estar conectado con todo lo que acontece en el subsuelo de las Catacumbas de Orly.





Satán vuelve a la Tierra (1949-1950)

(Continuará)

viernes, 4 de julio de 2008

ESPECTROS EN LA NIEBLA

Esta aventura del Inspector Dan, se componía de 28 episodios de una página cada uno. Publicada en “Pulgarcito” entre los años 1948 y 1949, a continuación de “El Museo siniestro”. Junto con “Pesadilla mortal”, es una de las obras más largas de Giner únicamente superada por su gran obra maestra: “Satán vuelve a la Tierra”.

El Londres neblinoso, con sus sórdidas callejuelas, sus sombríos caserones y sus lúgubres ambientes, se refleja de forma excepcional sobre todo, en la primera época del maestro del terror gráfico. Aunque la acción de las historias del célebre inspector de Scotland Yard, se sitúa en los años en que fueron creadas –mediados a finales de los 40 del pasado siglo-, el expresionismo ambiental que desprenden sus viñetas, nos transportan al Londres de Jack “el destripador”, de la Morgue, del Soho y de los fantasmas imaginarios que inundaban las mentes supersticiosas de no pocas personas de finales del siglo XIX.

“Espectros en la niebla”, nos traslada a un misterioso y lúgubre caserón de los alrededores de Londres. Dan y Stella, cumpliendo como siempre las órdenes del inefable coronel Higgins, se enfrentan a otro extraño y siniestro caso, en el que las víctimas han muerto de… ¡¡miedo!!. Ante tal circunstancia, la serie, se nos presenta con todos los aditivos esenciales y necesarios, para crear en el lector de aquellos tiempos, la intriga, el suspense y la psicosis oportuna para esperar con impaciencia, semana, tras semana, el desenlace de las diversas vicisitudes por las que atraviesan los personajes.

El castillo de Wesseley, con sus enigmáticos habitantes, es la escena donde se desarrolla esta aventura. Lóbrego, siniestro y guardián de un misterio que Dan y Stella intentan resolver, la trama va cobrando intensidad a medida que se suceden los distintos episodios, hasta llegar al clímax final con un sorprendente desenlace.






Algunos episodios de "Espectros en la Niebla" Pulgarcito (1948-1949)

Próxima entrada: El pequeño Sheriff

viernes, 16 de mayo de 2008

EL INSPECTOR DAN, ENTRE LA NOSTALGIA Y LA REIVINDICACIÓN

Tenía yo 8 ó 9 años, cuando cayó en mis manos un
ejemplar del Pulgarcito, aquella añorada revista juvenil de Bruguera que hizo las delicias de los niños y adolescentes de los finales de los 40 y principios de los 50. Los que ahora estamos entre la jubilación y la retirada pausada de nuestras actividades laborales o profesionales.

Para los que no vivieron aquella época de postguerra, – que por cierto duró hasta 1975, cuando falleció el ínclito vencedor de la contienda – tendrían que hacer un esfuerzo mental – que considero casi imposible -, para situarse en las circunstancias que rodeaban la sociedad de aquella época. Concretamente, a nosotros, los niños de entonces, nos amedrentaban en las escuelas con el Dios vengador y el demonio. Sobre todo el demonio, que si te portabas mal, venía a estirarte de los pies en la cama para llevarte al infierno.

Ante semejante “comida de coco” – como se diría ahora – no es de extrañar que los niños de nuestra época vivieran en un mundo radicalmente distinto del actual. La pequeña pantalla, la “tonta”, la “tele”, aunque en principio influenciada hasta las heces por el régimen, tuvo para
nosotros, un motivo de “corte” con todo lo anterior. Empezamos a entrever que Dios posiblemente, no era tan vengativo y que el demonio… pues bueno, así como que al parecer, no se llevaba a los niños de la cama.

En aquél entramado de circunstancias, cuando abrí la portada de aquel primer ejemplar del Pulgarcito, me encontré con la página mágica, pavorosa, irrepetible, del Inspector Dan. Y en ella el demonio, -¡vaya canguelis que me cogió! – se llevaba a cuestas a la bella y eficaz ayudante del Inspector Dan, Stella.

Arranqué la página y la escondí. Confieso que las primeras noches tuve pesadillas recordando la escena de aquella viñeta. Pero al pasar el tiempo, al ojear, leer y releer los sucesivos ejemplares del Pulgarcito, despertó en mí, la inquietud y la admiración por el personaje del Inspector Dan. Fue mi héroe de niñez, y con el paso del tiempo, Eugenio Giner, su creador – a quien le dedicaremos el espacio que se merece en este blog-, fue mi dibujante preferido. Le llegué a bautizar como el Alfred Hitchcock del cómic español.